Jueves, 12 de Febrero de 2026

*La Universidad de Colima conmemoró el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia con una conferencia virtual sobre diplomacia científica impartida por vicerrectora de Investigación Científica y Extensión de la Universidad de América, en Colombia.

Como parte de la conmemoración por el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia la Universidad de Colima, a través de la Coordinación General de Investigación, llevó a cabo la conferencia virtual: “La diplomacia científica”, a cargo de Susana Margarita Benavides Trujillo, vicerrectora de Investigación y Extensión de la Universidad de América, Colombia. En su charla, habló sobre la importancia de construir puentes entre países, incluso en contextos de tensión o conflictos, a través de la evidencia científica.

Explicó que la diplomacia científica, a diferencia de la diplomacia tradicional -que se enfoca en defender intereses políticos y económicos de los países-, busca que las decisiones para mediar conflictos y construir puentes entre países, se tomen mediante la evidencia científica.

“Alguna vez, una de las investigadoras con más citaciones en el mundo, me comentó que nunca se había sentado en ninguna mesa donde se tomaban las decisiones del país respecto a su área de conocimiento. Eso la hacía cuestionarse si sus investigaciones realmente tenían impacto en el mundo y si las investigaciones que estaban haciendo las mujeres realmente influían en políticas públicas y cuántas de ellas tenían una conexión directa con tomadores de decisiones para que el mensaje científico llegue a donde tiene que llegar”, compartió.

Esta historia, agregó Margarita Benavides, se repite en las universidades, donde se realizan investigaciones que podrían darle rumbo a varias situaciones que atraviesa el mundo, “porque la ciencia que se produce en nuestras instalaciones es maravillosa y puede realmente impactar en un medio, una sociedad y en las políticas públicas; los tomadores de decisiones necesitan a la ciencia para hacer mejor su trabajo”.

Lo que plantea la diplomacia científica, dijo, es que el conocimiento científico no se quede solo en publicaciones académicas, sino que influya en políticas públicas, acuerdos globales y en soluciones a problemas que afectan a la humanidad, como el cambio climático, las pandemias y la crisis de refugiados. El término, subrayó, “no es lo mismo que cooperación científica; va más allá: Busca incidir directamente en decisiones políticas basadas en ciencia, en construir puentes entre países”.

Como ejemplo de diplomacia científica, comentó, se encuentra el Tratado Antártico, que declaró a la Antártida como un espacio dedicado a la paz y la ciencia. Otros ejemplos son: la erradicación de la viruela durante la Guerra Fría, el Protocolo de Montreal para proteger la capa de ozono y el proyecto científico SESAME en Medio Oriente, donde colaboran países en conflicto. “Lo que quiero decir es que la diplomacia científica es vista como un terreno común para construir alianzas internacionales, administrar recursos comunes, abordar desafíos compartidos y mejorar las relaciones políticas entre naciones”.

¿Cómo formar investigadores en diplomacia científica?

Para Susana Margarita es importante fortalecer en las y los investigadores habilidades que tradicionalmente se asocian con los diplomáticos como: liderazgo, comunicación clara, negociación e incidencia. “Un investigador no debe limitarse a producir ciencia para revistas especializadas; también debe aprender a dialogar con tomadores de decisiones, participar en mesas de negociación y traducir la evidencia científica en propuestas útiles para la política pública”.

Para ello, sugirió, las universidades “pueden declarar la diplomacia científica como prioridad dentro de sus políticas de investigación e internacionalización, ofrecer formación específica, cátedras y entrenamientos en diplomacia científica, crear laboratorios o espacios de incidencia donde científicos y autoridades dialoguen sobre problemas concretos, además de aprovechar sus colaboraciones en el extranjero, medir el impacto de sus investigaciones e impulsar la divulgación científica en un lenguaje accesible para la sociedad y los tomadores de decisiones”.

También, abundó, la diplomacia científica puede incorporar un enfoque de género, promoviendo el liderazgo de mujeres científicas y cerrando brechas en el acceso a espacios de decisión. “Algunos países ya integran esta perspectiva en su política exterior”.

La diplomacia efectiva inclusiva reconoce que el talento no tiene género

Por su parte, la coordinadora general de Investigación, Xóchitl Trujillo, dijo que este espacio de reflexión busca promover la participación plena y equitativa de las mujeres y las niñas en todos los campos de la ciencia, la tecnología, las ingenierías y las matemáticas. “Este día internacional no sólo es un acto de justicia, sino una inversión estratégica fundamental para construir un futuro más innovador, sostenible e inclusivo”, destacó.

¿Qué tiene que ver la ciencia con la igualdad de género?, cuestionó la investigadora. “Todo. La ciencia es una actividad humana, creativa, es estratégica para la diplomacia científica y los asuntos internacionales dado los grandes desafíos que enfrenta el mundo actual, los retos como el cambio climático, la seguridad alimentaria y la salud global”.

“La diplomacia efectiva inclusiva -continúo- reconoce que el talento no tiene género y que la diversidad es la oportunidad para la innovación, así que, al promover la participación de científicas en redes internacionales, en proyectos de gran envergadura y en espacios de decisión política y científica, no solo estamos haciendo justicia, sino también promoviendo los valores científicos como la racionalidad, la transparencia y la universalidad”.

Esta combinación, dijo la dra. Xóchitl Trujillo, “genera confianza entre las naciones y sociedades, acelera el progreso y permite un mejor desarrollo”.

En la charla estuvieron conectadas: Susana Preciado Jiménez, coordinadora general de Docencia; Cecilia García Valencia, directora de la Oficina de Internacionalización y Cooperación; Clemente Vázquez Jiménez, director general de Investigación Científica; Arianna Sánchez, directora general de Posgrado y Marta Chávez González, directora general de Desarrollo del Personal Académico.



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