Muchos creen, dice Marcos López Mojica, “que ser incluyentes con los niños con discapacidad es nada más llevarlos a una escuela regular”. Sin embargo, para el profesor-investigador de educación especial en matemáticas de la Facultad de Ciencias de la Educación de Universidad de Colima, el hecho de incorporar a un menor a una escuela sin las estrategias de aprendizaje adecuadas no es lo más conveniente.
De acuerdo con la experiencia del catedrático, quien ha trabajado con el aprendizaje de las matemáticas en niños con Síndrome de Down, Asperger y autismo, la educación para estos niños debe realizarse de forma especial; es decir, “identificar cuál es su característica: no se trata de decir: ‘no pone atención, entonces no quiere aprender’, sino de buscar las estrategias que le permitan al menor integrarse a la dinámica de la clase”.
Hay casos, expone el investigador, donde los niños son presionados para que aprendan al ritmo de un niño regular, “pero esos profesores no se han preguntado si el niño con discapacidad tiene otra forma de hacerlo, que es tan válida como la de un niño regular; incluso cada niño tiene formas distintas de aprender y esto no quiere decir que tenga una discapacidad”.
Por ello, en el marco del Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo, que se conmemora este 2 de abril, plantea la necesidad de que los maestros pongan atención en los estudiantes para identificar si tienen un síndrome como el del autismo, que no se identifica a simple vista, como son los niños con síndrome de Down, de los que muchas veces se cree que son desobedientes o indisciplinados.
La cuestión, asegura, es que “los niños con una discapacidad como el autismo requieren de cierta atención, pero si el docente no se actualiza lo tacha de indisciplinado y entonces llaman al especialista para que lo atienda. El tema es muy delicado porque se necesita de un equipo de psicólogos, un educador y un neurólogo que puedan confirmar el síndrome o que digan cuál es su problema, pero si en la escuela no se actualizan, entonces va a seguir sucediendo lo mismo, los niños van a seguir siendo discriminados”.
Lamentablemente expone Marcos López Mojica, no todos los niños ni las escuelas tienen acceso a los servicios de psicólogos o neurólogos o a un sistema de salud; entonces, “es necesario que si un padre de familia o un profesor detectan en alguien comportamientos diferentes al resto de los niños, lo lleven con un especialista; pero es necesario trabajar también con los padres y el docente, porque el niño finalmente forma parte de la sociedad”.
López Mojica señala que “es la misma sociedad quien se aleja de los niños con discapacidad porque éstos tienen un comportamiento supuestamente inadecuado para los estándares de ‘un niño normal’. Entonces, también como sociedad estamos fallando. Nos ha costado trabajo adaptarnos al modo de vida de estas personas; no es que ellos se tengan que adaptar a nosotros, sino al revés”, comentó el profesor en entrevista.
Finalmente, hace un llamado a crear conciencia no sólo en los docentes, sino en los políticos y la sociedad en general, para que las personas con discapacidad se integren a la comunidad pero basándose en sus necesidades, no en las características que tiene el resto de las personas; “por ejemplo, una persona normal puede subir por una rampa; en cambio, a una persona en sillas de ruedas le puede costar más trabajo subir una banqueta, y hay que ser todos conscientes de esto para poder contribuir a mejorar la situación”.