¿Cuáles son los peligros del Volcán de Colima?


¡ No hay nada que temer si estamos
bien informados y sabemos actuar !

Los volcanes producen una amplia variedad de peligros que pueden ocasionar pérdida de vidas humanas o destruír propiedades. Las grandes erupciones explosivas representan peligro para las poblaciones y las propiedades a cientos de kilómetros de distancia. Algunos de los peligros volcánicos ocurren incluso sin que el volcán esté en erupción, como es el caso de las avalanchas de escombros y los lahares.

El Volcán de Colima suele presentar varios tipos de erupción, tendiendo a presentar una erupción explosiva de gran magnitud aproximadamente cada 100 años. Para ejemplificar la mayoría de los peligros descritos en este folleto, nos hemos basado en los datos de la más reciente de estas erupciones (la de 1913), ya que este tipo de erupción es, de las más explosivas, la más probable de ocurrir.

Los peligros volcánicos son:

ˇMATERIALES DE CAIDA AEREA.

ˇFLUJOS PIROCLASTICOS.

ˇLAHARES.

ˇFLUJOS DE LAVA.

ˇDERRUMBES VOLCANICOS O AVALANCHAS DE ESCOMBROS.

 

MATERIALES DE CAIDA AEREA.

Una erupción explosiva expulsa fragmentos de roca sólida y derretida, así como gases volcánicos hacia la atmósfera con una fuerza tremenda. Los fragmentos de roca más grandes se llaman bombas o proyectiles balísticos, y pueden caer a distancias de varios kilómetros del cráter o lugar de emisión. Algunos proyectiles balísticos con diámetro superior a los 5 cm pueden alcanzar de 4 a 7 km de distancia. Los fragmentos pequeños, es decir, menores a 5 cm constituyen la ceniza, la cual se compone de vidrio volcánico, minerales y rocas y caen a distancias mucho más grandes.

La ceniza volcánica puede elevarse a una altura impresionante, formando una gran columna eruptiva capaz de crecer rápidamente y alcanzar más de 20 kilómetros sobre el volcán en menos de 30 minutos, formando una nube eruptiva.

La ceniza de las columnas eruptivas es transportada por los vientos dominantes, lo que resulta en una caída de ceniza sobre áreas enormes, en las que la ceniza más fina se deposita a mayor distancia del volcán.

Por ejemplo, la ceniza de la erupción del 20 de enero de 1913 del Volcán de Colima se extendió sobre un área superior a los 141 mil km cuadrados, llegando las partículas más finas hasta la Cd. de Saltillo, Coahuila.

 

 

Una capa de 10 cm de espesor de ceniza seca pesa de 40 a 70 kilogramos por metro cuadrado. Si esta ceniza está húmeda o llueve, su peso se duplicaría. Debido a esto, la caída de ceniza en grandes cantidades puede acumularse en los techos de las casas y otras construcciones y por su peso hacerlos caer. Aún en cantidades menores puede dañar cultivos, los sistemas electrónicos y de comunicación o afectar la alimentación del ganado.

La erupción de 1913 del Volcán Colima causó una lluvia de ceniza de 15 cm de espesor sobre Ciudad Guzmán, a 26 km de distancia, al igual que en Zapotiltic y El Rincón, Jal; en Los Mazos, Jal, a 13 km del Volcán, cayeron alrededor de 25 cm de ceniza. Entre 7.5 y 12.5 km del cráter cayeron entre 30 y 45 cm de ceniza.


Estas cantidades de ceniza cayeron en las localidades mencionadas, porque los vientos dominantes iban en la misma dirección, transportando las cenizas de la nube eruptiva hacia el noreste, que es hacia donde soplaba el viento cuando ocurrió la erupción. De ocurrir otra erupción de este tipo, muy probablemente la distribución y espesor de la ceniza sería semejante, aunque en la dirección de los vientos dominantes. Los techos de concreto son los más resistentes a la lluvia de ceniza, y los menos son los de teja o lámina.

La ceniza volcánica de la nube eruptiva es capaz de inutilizar las turbinas de los aviones en cuestión de minutos, por lo que representa un serio peligro para la aviación.

 

FLUJOS PIROCLASTICOS.

Los flujos piroclásticos son avalanchas calientes de ceniza, fragmentos de roca y gases que descienden del volcán a altas velocidades, a lo largo de las cañadas y barrancas.

Los flujos piroclásticos se forman durante erupciones explosivas o cuando la acumulación de lava que sale del cráter es tal que por su peso se fractura y se desliza como una avalancha por las laderas del volcán.

Estos flujos pueden alcanzar temperaturas de 800ēC y moverse a velocidades de 80 a más de 300 km/h. Estos flujos tienden a encañonarse en las barrancas y son capaces de derribar, quemar y sepultar todo a su paso.

Los flujos piroclásticos de baja densidad se denominan oleadas piroclásticas, y están constituídos por material sólido más fino y por esta razón en su descenso no necesariamente siguen el curso de las barrancas, pudiendo saltar crestas montañosas de más de cien metros de altura. Durante la erupción de 1913 del Volcán de Fuego, descendieron de la cima flujos piroclásticos de alta velocidad y temperatura que alcanzaron distancias hasta de 15 km. y se encauzaron por la mayoría de las barrancas que descienden hacia el sur, suroeste y sureste del volcán, desbordándose en los lugares en los que las barrancas tienen cambios bruscos de dirección.

Con el propósito de reconstruir dicha erupción y conocer sus alcances y productos, el geólogo Ricardo Saucedo y el geógrafo Juan Carlos Gavilanes, con la asesoría del Dr. Jean-Christophe Komorowski, realizaron un análisis de los productos eruptados por el volcán de Fuego en 1913. La primera parte de este estudio consistió en un reconocimiento de campo de 9 meses, durante los cuales se cubrió un área de 230 km cuadrados.

De esta manera se muestrearon, identificaron y fotografiaron los depósitos de los materiales eruptados en 1913. Se describieron en el campo y se ubicaron en el mapa más de 200 columnas estratigráficas, colectándose 245 muestras geológicas. Otros 8 meses de trabajo de gabinete permitieron la aplicación de análisis granulométricos y de componentes a las muestras.


Un flujo piroclástico descendiendo de la cima durante la erupción
de 1991 del volcán de Colima. (Foto de Ernesto Gómez H.)

 

Esto, junto con la aplicación a los datos de algunos modelos matemáticos de columna eruptiva, fotogeología y entrevistas a testigos, permitió la elaboración de planos que muestran las áreas afectadas por los flujos piroclásticos y los materiales de caída aérea que fueron producidos en el transcurso de dicha erupción, es decir, sus alcances máximos (ver mapas).

Con base en estos estudios es posible asegurar que, si se repitiera una erupción como la de 1913, los siguientes ranchos y comunidades son los que estarían en mayor peligro de ser directamente afectados por flujos piroclásticos:

 

En el estado de Colima:

La Yerbabuena, La Becerrera, El Jabalí, La Joya, Rancho de Pedro Virgen en la barranca La Lumbre, área recreativa de la laguna La María, Ex hacienda San Antonio.

En el estado de Jalisco:

El Durazno, Canutillo, Los Machos, Ojo de Agua, Causenta, un rancho ubicado a 2 km al noroeste de Causenta, Cofradía, San Marcos.

Las siguientes comunidades y sitios podrían ser afectados por el impacto indirecto de flujos piroclásticos:

Ex-hacienda San Antonio, Barranca del Agua, restaurante El Jacal de San Antonio y el vivero y sus ranchos vecinos ubicado a unos metros de la carretera Quesería-Suchitlán, en la intersección con el camino de terracería que va al rancho La Joya.

 

LAHARES.

Los lahares son flujos (corrientes) de lodo o de escombros provenientes principalmente de los flancos de un volcán. Estos flujos de lodo, rocas y agua pueden descender por barrancas a velocidades de 30 a 60 km por hora. Algunos lahares contienen una cantidad tan elevada de escombros rocosos (60 a 90% en peso) que parecen corrientes rápidas de mezcla de concreto. Cerca de su origen, estos flujos tienen el poder suficiente de derribar árboles y casas, así como transportar corriente abajo bloques de roca de varias toneladas.


Este y otros bloques de roca fueron transportados tres kilómetros rio abajo
en la barranca "El Cordován", por un lahar ocurrido el 6 de octubre de 1994.

Lejos de su fuente, estos flujos pueden inundar con lodo todo a su paso.

Los lahares o flujos de lodo o de escombros pueden ocurrir no solamente durante una erupción, sino también cuando el volcán está tranquilo. El agua que da origen a los lahares proviene principalmente de las lluvias intensas. Los flujos piroclásticos, al finalizar su descenso y detenerse, depositan sus materiales en las barrancas. Al presentarse lluvias intensas, estos depósitos fluyen hacia abajo, formando lahares o flujos de lodo.

La erupción de 1913 tuvo una duración máxima de aproximadamente 6 días. Esta erupción ocurrió en enero, durante la temporada seca, y los flujos piroclásticos rellenaron muchas de las barrancas de la parte media del volcán. Estando ya tranquilo el volcán, meses después vinieron las lluvias y se produjeron lahares intensos que ocasionaron la muerte de por lo menos una persona cerca de San Marcos, Jal.

La erupción de 1913 expulsó tanto material (poco más de 1 kilómetro cúbico), que durante las temporadas de lluvias de los 3 años subsecuentes se estuvieron formando lahares voluminosos que descendieron por las barrancas jalisciences Beltrán, La Arena, Santa Ana, La Tuna y El Muerto, vertiendo escombros volcánicos en el río Tuxpan.

Mientras, por el lado de Colima, los lahares o flujos de lodo y escombros descendieron por las barrancas San Antonio, Cordobán, Santa Cruz, El Zarco, La Lumbre y Montegrande, vertiendo su material en el río Armería.

Con base en esto, podemos decir que las siguientes comunidades y ranchos son las que se encuentran bajo mayor peligro de

ser afectados por lahares:

En el estado de Colima:

La Yerbabuena, La Becerrera, El Jabalí, La Joya, Rancho de Pedro Virgen en La Lumbre, área recreativa de la laguna La María, Monte Alto, Ex hacienda San Antonio. El Remate, La Limonera, El Pedregal.

En el estado de Jalisco:

El Durazno, Canutillo, Los Machos, Ojo de Agua, Causenta, un rancho ubicado a 2 km al noroeste de Causenta, El Fresnal, Cofradía, San Marcos, La Albarrada, Tonilita, Villegas, La Higuera.

FLUJOS DE LAVA.

La roca fundida, es decir, el magma que brota y sale a la superficie de la tierra se llama lava. La lava forma flujos de lava.

Las lavas que ha emitido el volcán de Fuego son viscosas, por lo que al salir del cráter lo hacen en forma de bloques al rojo vivo que llegan a alcanzar varios metros de diámetro. Por lo tanto, su avance o flujo es más lento, pudiendo viajar solamente distancias cortas. Los flujos de lava del volcán de Fuego no han alcanzado distancias superiores a los 5 km, por lo que nunca han llegado a alguna población.

 

DERRUMBES VOLCANICOS O AVALANCHAS DE ESCOMBROS.

Un derrumbe volcánico o avalancha de escombros es un rápido movimiento pendiente abajo de una parte o de todo el edificio volcánico.

Los volcanes con pendientes pronunciadas son los más propensos a los derrumbes, ya que están parcialmente construidos por capas de fragmentos de roca volcánica.

 


Colapso parcial de un volcán. Se ilistra el depósito formado por la
consiguiente avalancha de escombros o de derrumbes de grandes dimensiones.

 

Algunas rocas de los volcanes también han sido alteradas y convertidas en minerales suaves y poco compactos por la acción de gases ácidos y agua circulante. Los derrumbes o colapsos de las pendientes de los volcanes pueden ser disparados por erupciones, lluvias intensas o sismos grandes, los cuales provocan que estos materiales se desprendan y se muevan pendiente abajo.

Durante los últimos 10,000 años, han descendido por lo menos dos grandes avalanchas de escombros provenientes de la ruptura y colapso de una buena parte del volcán que antes ocupaba el lugar del actual Volcán de Fuego, cubriendo con sus depósitos el área donde actualmente se encuentran las ciudades de Colima y Villa de Alvarez, así como la mayoría de las comunidades colimenses ubicadas al norte de estas ciudades, incluyendo las áreas jalisciences donde actualmente se ubican Tonila, San Marcos y las localidades que las rodean.

Por fortuna, este peligro es el menos probable.

 

Elaborado por:

Juan Carlos Gavilanes Ruiz

Ricardo Saucedo Girón

Alicia Cuevas Muñiz

Gloria Esther Ceballos Magaña

América Medina Valdovinos

Abel Cortés Cortés

Revisó:

Dr. Juan Manuel Espíndola

Modificado de:

"What are Volcano Hazards?", de B. Myers, S. R. Brantley, P. Stauffer, J. W. Hendley II, S. Boore y S. Mayfield: U.S. Geological Survey Fact Sheet 002-97, 1997.

Con la colaboración de:

Robert I. Tilling, Volcano Hazards Team, United States Geological Survey.