La
acreditación, en su connotación tanto institucional
como individual, implica una búsqueda de reconocimiento
social y de prestigio por parte de individuos e instituciones.
En este sentido, por procesos de acreditación se han
constituido en un requerimiento imperativo.
La ANUIES, en su XIV Asamblea General, celebrada en Tepic, 1972,
recomendó dar atención al tema de la acreditación,
definida como "un sistema de créditos". La
acreditación representó un procedimiento encaminado
a otorgar reconocimiento a las habilidades y destrezas adquiridas.
Actualmente este significado de la acreditación persiste
como reconocimiento de grados de estudio y se define como un
conjunto de "mecanismos y formas mediante las cuales se
obtiene evidencia de que un sujeto posee un saber en determinado
campo del conocimiento" (Chapela, 1993, p. 159)
Con objeto de precisar los alcances conceptuales de la acreditación
es necesario aclarar lo siguiente:
a) Es un procedimiento cuyo objetivo es registrar el grado de
conformidad del objeto analizado, con un conjunto de normas
convencionalmente definidas y aceptadas por las contrapartes
involucradas: el acreditador y el acreditado
b) La meta de la acreditación se efectúa en función
de los resultados de los diversos procedimientos de verificación
utilizados.
c)
La acreditación siempre se realiza ante un organismo
especializado y depende, en última instancia, de un juicio
externo
d) La acreditación constituye una constancia de credibilidad
En el mismo documento de la ANUIES sobre el proceso de acreditación
de las IES se menciona "la acreditación fue adquiriendo
mayor relevancia y precisión debido a la creciente preocupación
por elevar la calidad académica de las instituciones
educativas".
De esta manera, se ha emprendido una serie de esfuerzos entre
los que cabe destacar: la creación de los Comités
Interinstitucionales para la Evaluación de le Educación
Superior (CIEES); las acciones de evaluación institucional,
promovidos por la CONAEVA; el establecimiento de criterios de
clasificación de los programas por parte de CONACYT;
y los criterios para otorgar recursos a través del Fondo
para la Modernización de la Educación Superior
(FOMES)".
Otros esfuerzos a realizar, son los emprendidos por los organismos
profesionales para la acreditación de los planes y programas
académicos como en Ingeniería, Medicina Veterinaria,
Contaduría y Administración.
La evaluación a los conocimientos, capacidades y habilidades
del profesionista de nivel licenciatura se inicia en 1994, mediante
el Centro de Evaluación para la Educación Superior
(CENEVAL). Por otro lado, la acreditación ante agencias
norteamericanas han sido una opción para algunas instituciones,
principalmente de carácter privado.
De lo anterior, podemos concluir que las acciones emprendidas
son una respuesta a la tendencia de la acreditación externa
a las IES, teniendo consecuencias positivas al aumentar su competitividad
y elevando el nivel académico de los programas educativos.