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“LA DISTINCIÓN QUE ME DA LA U DE C, EXPRESIÓN DE AFINIDAD ACADÉMICA”


*La casa de estudios le entregó el Doctorado Honoris Causa, por su notable trayectoria en diversos rubros educativos, a lo que el investigador dijo que “me hace sentir que soy un académico de casa, porque se reconoce en mí una cierta empatía o afinidad espiritual, valoral y académica

Para Pablo Latapí, quien fue reconocido la noche de este lunes como doctor Honoris Causa por la Universidad de Colima, son cuatro los rasgos esenciales de una educación con calidad o, como él dice, de una buena educación: La formación del carácter, la formación de la inteligencia, de los sentimientos y valores, y la formación de la libertad.

Este reconocimiento, dijo Latapí en entrevista, hecho por una universidad “sumamente apreciada a nivel nacional”, significa “la expresión de una afinidad académica entre las autoridades que aprueban el otorgamiento de esa distinción, en este caso el Consejo Universitario y el rector Miguel Ángel Aguayo, y lo que he expuesto en escritos, conferencias e investigaciones”.

“Aprecio, agregó, un nombramiento como éste porque me hace sentir que soy un académico de casa en la Universidad de Colima, porque se reconoce en mí una cierta empatía o afinidad espiritual, valoral y académica”. Espera, a raíz de esta distinción, “reforzar más el vínculo afectivo y académico con esta Universidad”.

La Universidad de Colima otorgó este reconocimiento al profesor-investigador Pablo Latapí Sarre con el fin de reconocer “sus altos méritos en la investigación educativa, en la planeación universitaria, la educación de los adultos, así como en la educación básica y en la formación de valores”.

En su discurso de agradecimiento, que leyó ante la comunidad universitaria reunida en el Archivo Histórico de nuestra casa de estudios, Pablo Latapí Sarre (México, DF, 1927), reflexionó sobre la calidad y la buena educación, advirtiendo que en esta época se ha cometido el error de volver un sustantivo a la calidad, cuando ésta no debiera ser más que un adjetivo o un adverbio.

De acuerdo con él, el primero de los cuatro elementos de una educación deseable, el carácter, “es el resultado principal y el más apreciable de los esfuerzos educativos de una persona”. Latapí Sarre entiende el carácter como “la congruencia entre pensar y obrar”.

Carácter, agregó, es una palabra que incluye valores, principios, hábitos y maneras de ser de las personas. “Expresa, dijo, la asimilación consciente de que la vida conlleva un imperativo de autorrealización y una aceptación del esfuerzo como necesario, lo que suele traducirse en un disciplina en el uso del tiempo y frecuentemente en una capacidad para organizar las actividades propias y las de los demás”.

El otro rasgo esencia, la inteligencia, debe ser educada en tres aspectos: primero en la adquisición de conocimientos generales o cultura general; segundo, en la adquisición de destrezas básicas como la abstracción, el raciocinio lógico, el análisis, la síntesis y la deducción, y el tercero en tener conocimientos especializados que le permitan a alguien desempeñar un trabajo productivo.

En cuanto a la formación de los sentimientos, el doctor Pablo Latapí dijo una frase poética que no necesita de mayores explicaciones: “Pensamos también con el corazón, al grado que no aceptamos como verdaderas sino aquellas cosas que previamente hemos amado”.

A la educación de los sentimientos, dijo, le corresponde “el cultivo de la imaginación y la creatividad, el desarrollo de la intuición, la modulación de la sensibilidad y, muy particularmente, la educación para la compasión. Una educación, agregó, que ignora la compasión, será siempre terrible: producirá gente insensible al dolor y, por lo mismo, prepotente”.

En cuanto al último elemento, el de la libertad, dijo que una buena educación debe “educar para la libertad posible y para la libertad responsable”.

Pablo Latapí ha dedicado su vida activa a reflexionar sobre la educación, la filosofía y los valores. Es doctor en filosofía por la Universidad de Hamburgo, en Alemania, y fundador del Centro de Estudios Educativos. Ha escrito, entre otros, los libros: Mitos y verdades de la educación mexicana, Comentarios de la reforma educativa, Política educativa y valores nacionales y Educación nacional y opinión pública.

Pablo Latapí recomendó a los jóvenes concentrarse en su interior al momento de aprender y no sólo en parámetros externos, ya que la educación con calidad, dijo, “es el hábito razonable de autoexigencia. Creo que si los alumnos caen en la cuenta de esto, si ellos mismos fomentan este hábito razonable de autoexigirse, comprenderán que existen estándares para hacer mejor las cosas. Tú atiende a tu educación, haciéndote cada día más exigente contigo mismo”.

Antes de otorgarle el reconocimiento, el rector de la Universidad de Colima, Miguel Ángel Aguayo López dijo que la obra de Latapí “nos invita a la empatía con el otro y a la promoción de un modelo de pensamiento multidimensional, que enfrente al hombre unidimensional que generan las sociedades altamente tecnificadas”.

Aguayo López, en su intervención, sumándose al pensamiento de Latapí, dijo que su deseo es que la educación “signifique siempre crecimiento, desarrollo de capacidades y maduración, y que una buena educación universitaria forje una disposición permanente a seguirse superando”.

Por último, agradeció al homenajeado “por recordarnos vivir intensamente y por exigirnos que nuestra esperanza, reconstruida en este presente azaroso, crezca y se desborde hasta alcanzar el fin de los tiempos”.

Correspondió a Manuel Gil Antón, profesor investigador de la Universidad Autónoma Iztapalapa, leer una semblanza de Pablo Latapí. De él dijo, entre muchos otros aspectos de su vida y pensamiento, que “ha indagado sobre planeación universitaria, educación de adultos, educación básica; se ha comprometido con el análisis, crítica y propuestas de políticas públicas para el sector, la participación ciudadana en el cuidado del proceso educativo y entre otros más, un espacio que le apasiona de manera sobresaliente: la formación en valores, aspecto que, de estar ausente, hace que desaparezca la educación y nos reduzcamos a instruir”.

“Lleva 23 años como SNI III (Sistema Nacional de Investigadores), ya es Emérito y “de excelencia” – adjetivo que cuestiona (Pablo Latapí) pues afirma que cuando algo o alguien ya es excelente, no tiene más camino por andar y, ni modo, Pablo quiere seguir siendo andarín”.

En representación del gobernador del estado; Silverio Cavazos Ceballos, asistió el secretario general de gobierno Héctor Michel Camarena, quien felicitó a Pablo Latapí por su trayectoria, humanismo y sencillez, pero, sobre todo, por su trabajo profundo, serio y responsable “que ha venido haciendo a favor de los mexicanos”.

FUENTE: Dirección General de Información

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