Tiene que ser prioritaria, no se puede abandonar ni arrinconar; La verdadera tarea es educar a favor
Agregado por Iris RuizAl señalar que la educación no se puede abandonar ni arrinconar, el filósofo español Fernando Savater, dijo que la verdadera tarea es educar a favor de la sociedad, del progreso, la tolerancia y la libertad.
Tras recibir el Doctorado Honoris Causa de la Universidad de Colima, en un acto celebrado en el Teatro Universitario “Coronel Pedro Torres Ortiz”, el homenajeado dictó la conferencia magistral “Libertad, valores y educación”.
“El verdadero problema de la educación, no es que haya gente que va a quedarse sin ser educada, sino que todo el mundo, quiera o no, por unos o por otros, va a ser educado. Ese es el problema”.
Dijo que la educación está tan ligada al desarrollo de la humanidad, es tan propio de los humanos el ser educado que todo el mundo, todos los seres humanos, van creciendo y educándose a la vez. Sin embargo, advirtió, el problema es quién los educa.
Si no tienen unos padres responsables, si no tienen una escuela, si no tienen unos institutos, si no tienen unos medios de comunicación con conciencia pedagógica, si no tienen unas autoridades públicas que sepan dar ejemplo y transmitir valores, entonces serán educados también, señaló.
“La gente que no tiene nada de eso, también es educada”, pero, “es educada por los gangsters, es educada por las bandas que están en la calle, por los cárteles, son educados por los peores ejemplos de la televisión, por los más deleznables, por los más banales, por los más frívolos, por los más estúpidos. Será educada por los peores ejemplos, por los fanáticos, por los supersticiosos, por los exorcistas, por todo ese tipo de mundo de gente. Todos esos educarán si nosotros no educamos antes”, sostuvo.
Por ello, señaló que la tarea del verdadero educador no es educar simplemente, porque todo el mundo resulta educado, “es llegar antes que los malos educadores, para educar nosotros antes. Esa es la verdadera tarea, ese es el verdadero compromiso, tenemos que apresurarnos socialmente a educar a aquellos que, si no, van a ser educados en contra nuestra”.
En ese sentido, dijo, hay que educar a favor de la sociedad, a favor del progreso, a favor de la tolerancia, a favor de la libertad, antes de que todas esas personas sean educadas en contra de esos valores y a favor de todo lo más opuesto: de la superstición, de la xenofobia, de la intransigencia, de la violencia.
“Ese es el verdadero dilema, tenemos que educar antes que los malos educadores cumplan su función”, sentenció.
“Evidentemente estoy hablando de la formación de carácter, de opinión, de cooperación; por supuesto, no quiero quitarle importancia a la transmisión de conocimientos, porque también hay que transmitirlos”.
En su charla salpicada de buen humor, hizo ver que durante mucho tiempo una pedagogía un poco irresponsable, lúdica, solamente favorecía el que hay que enseñar a aprender, aprender y aprender; “al final habrá un momento en que después de haber aprendido y aprendido, uno tiene que saber que la capital de Francia es París. Y eso es importante, porque si no todas las buenas intenciones morales pueden fracasar”.
Como ejemplo citó a un país del este de Europa, cuyo gobierno conmovido justamente por la tragedia de Puerto Príncipe, decidió la semana pasada organizar un convoy humanitario y lo envió a Taití, en lugar de Haití.
Inicialmente, señaló que la educación no se puede abandonar ni arrinconar, a veces los gobiernos la dejan un poco atrás, porque el plazo de la educación es muy largo, 15, 20 años.
“Si hoy se educa bien lo notaremos dentro de 20 años; pero los políticos nunca miran tan lejos, los políticos están siempre tratando de salvar su pellejo electoral a corto plazo y por lo tanto, 15 ó 20 años son como la eternidad para un político”.
En ese sentido, consideró importante que sea la sociedad, “somos nosotros los que tenemos que exigir, que reclamar, de los políticos en ejercicio, porque en una democracia los políticos somos todos y eso es algo que no me cansaré de repetir, la soberanía está aquí en nosotros; el gobierno, los que mandan, son nuestros mandados, aquellos a los que nosotros les hemos mandado mandar y por lo tanto, lo que tenemos que hacer es reclamar que presten atención a aquellas cosas que a nosotros realmente nos interesan” y “a nosotros nos interesa y nosotros reclamamos, que sea algo a lo que se preste una atención paritaria y prioritaria, delante de lo demás”.
Habló también de la solidaridad y dijo que uno de los mecanismos más claros de infringirla es la corrupción.
“La corrupción en los estadios que se quieran, en los más altos, en los más bajos, en los medios, el hecho de que alguien utilice los mecanismos y las garantías sociales en su beneficio, y en contra del pacto que tiene con los demás, sobre todo si ocupa un espacio público, eso es la falta más grave contra la solidaridad, pero es a la vez desmoralizador para el resto de la sociedad.
“Si las personas ocupan puestos altos, puestos de responsabilidad, puestos privilegiados, se corrompen y utilizan esos puestos en su beneficio, el resto de la sociedad que no obtiene tantos beneficios de pertenecer a ella y de cumplir las leyes, inmediatamente se desmoralizará y por lo tanto, irá rompiendo su pacto y su contrato con los demás; y así se generan las situaciones, en que gran parte de la sociedad se siente dispensada de cumplir las leyes, dispensada de afectar la legalidad y vive por su cuenta, puesto que ve que los más altos tampoco cumplen esas leyes”.
En contraparte, señaló que las sociedades solidarias son más seguras, más estables, más cómodas, más fructuosas, que las otras y eso es algo que hay que transmitir a los educandos, en contra de las genialidades cínicas que a veces van a llegar.
“La verdadera sabiduría social está en estos planteamientos y lo otro es algo que hay que rechazar”, indicó.
Al agradecer la distinción de que fue objeto por nuestra Alma Máter, como parte de los festejos por su 70 aniversario, Savater dijo no extrañarle.
“Y lo digo porque conmigo la generosidad de México ha sido tan grande siempre, que ya no me extraña recibir inmerecidos premios como éste”.
Y relató: “La historia de amor con México que ya dura más de 30 años, empezó como una pasión casi clandestina de amantes y ahora ya tiene la ternura y madurez definitiva de un matrimonio feliz”.
Señaló que la Universidad de Colima es una institución muy reputada. “Amigos muy estimados y admirados por mí, intelectuales mexicanos, cuando supieron que había obtenido este galardón, me dijeron que verdaderamente la reputación, la influencia social, el peso de la obra social, el ejemplo que significa la Universidad de Colima, es estimado en todo el país. De modo que no solamente agradezco la amabilidad de las autoridades que han pensado en mí para este día y además este aniversario de la Universidad, sino que es algo especialmente importante por la distinción que me otorga este nombramiento”.
FUENTE: El Comentario
Esta noticia fue publicada el día Jueves 11 Febrero, 2010 a las 10:06 am (categoria: Noticias). Puedes seguir esta noticia através de nuestro RSS 2.0 feed. Déjanos tus comentarios, o trackback desde tu sitio web.











